Recupero la Memoria
Todo sigue igual de bien. Esa es la frase. Porque Lanús está de vuelta. Es el equipo de Mauricio Pellegrino, y puso primera en la Copa Libertadores. La derrota en el debut ante Mirassol por 1-0 fue un espejismo, una mala noche, pero quedó atrás. En la Fortaleza, con su gente, ante un Always Ready de Bolivia que poca oposición ofreció, el Grana supo ser paciente, convirtió el área rival en una zona de guerra y -si no hubiese sido por el buen rendimiento del arquero Alain Borja- el resultado hubiese sido mucho más abultado.
El clásico con Banfield (1-0) habrá sido un buen presagio. Yoshan Valois saltó a la cancha ni bien comenzado el segundo tiempo y le dio al equipo la efectividad que le estaba faltando. “Vos tocá y picá”, le dijo el entrenador en la pausa de hidratación. El colombiano respondió. Formó una dupla que promete ser temible con Marcelino Moreno, quien ingresó a los 58’ por Agustín Medina y le dio vitalidad al equipo.
El 10 ejecutó un tiro libre siete minutos después de haber ingresado y, por primera vez en todo el encuentro, Borja no respondió. El arquero boliviano dio un flojo rebote que fue cazado por Valois, quien puso el 1-0 que luego sería definitivo.
Pero el espíritu de este equipo sigue ahí. Porque cuando los minutos se escurrían, las piernas pedían basta y los hinchas la hora, el equipo siguió buscando el segundo. Con una jugada alcanza para graficarlo: promediando el 90’, José Canale subió con una fe ciega a buscar el cabezazo en un corner, como si de la última pelota para lograr el Maracanazo se tratara, pero no, fue un simple partido por fase de grupos. Ahora sí, el Granate pisó el acelerador en la Libertadores.
