La Academia no pudo con el xeneize
Racing y Boca igualaron 1-1 en el Cilindro en un clásico que tuvo ritmo, intensidad y oportunidades de gol en los dos arcos. El resultado no le sirve demasiado a ninguno por sus necesidades actuales, pero dejó sensaciones positivas y, sobre todo, la certeza de que ambos equipos quisieron ganarlo hasta el último minuto.
Para Racing, la obligación de conseguir una alegría se hizo evidente desde el comienzo. El equipo salió a jugar el partido como una verdadera final, empujado por un contexto de exigencia e impaciencia que necesitaba una respuesta futbolística. Boca, en cambio, tenía otra materia pendiente: hacerse fuerte en un partido importante, dar la talla y confirmar que su construcción va por el camino correcto.
El Xeneize volvió a demostrar una característica que empieza a transformarse en una virtud: la capacidad para levantarse después de recibir un golpe. El problema es que el equipo de Vasco Arruabarrena sigue concediendo demasiado al comienzo de los partidos. Esta vez, el castigo llegó muy temprano: a los tres minutos, un pisotón de Ayrton Costa sobre Canavo terminó en penal y, después de una demora para ejecutarlo, Marcos Rojo convirtió desde los doce pasos para poner el 1-0.
Pero Boca no se desordenó. Lejos de quedar atrapado por el resultado, asumió rápidamente la responsabilidad de buscar el empate. Tomás Aranda intentó hacerse cargo del juego, Milton Delgado volvió a mostrar su despliegue en el mediocampo y Leonel Flores junto a Miguel Merentiel encontraron espacios para asociarse y darle presencia al ataque.
Racing, por su parte, consiguió complicar al Xeneize gracias a la superioridad numérica en la mitad de la cancha. Lodico y Ortegoza lograron generar superioridad sobre Camilo Rey Domenech, mientras que Leonel Pérez y Miljevic acompañaron con intensidad y aprovecharon las dificultades de la línea ofensiva de Boca. El primer tiempo tuvo dueño cambiante, mucho ida y vuelta y un trámite atractivo.
El empate llegó como consecuencia de esa búsqueda y le dio todavía más ritmo al encuentro. A partir de ahí, los dos equipos entendieron que podían quedarse con los tres puntos y el partido entró en una etapa de máxima tensión.
